El café dominicano es reconocido por su alta calidad y cotización con buen precio en los mercados internacionales, es el principal cultivo en las zonas de montaña y se caracteriza por estar mayoritariamente en manos de pequeños productores que tienen esta actividad como fuente principal de ingresos, de hecho, es la principal actividad económica en la localidad donde vive Atilano Báez, ubicada al oeste del Parque Nacional Montaña La Humeadora.
Según el Ministerio de Agricultura, en 2018 el área cultivada de café era cercana a 75,000 hectáreas, con una producción de 18,400 toneladas métricas. Se estimó, asimismo, que en esta actividad estaban involucrados alrededor de 28,000 productores.
En el país existen iniciativas impulsadas por diferentes instituciones que promueven prácticas de cultivo sostenibles que a la vez mejoren las condiciones de vida de los productores. Entre ellas está el proyecto Biodiversidad en Paisajes Productivos (BPP), una apuesta implementada por el Ministerio de Medio Ambiente a través del PNUD con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), que trabaja en el fomento del manejo forestal sostenible y la conservación de la biodiversidad en paisajes de montaña amenazados.
Para pequeños productores como Atilano, esta iniciativa representa un impulso importante para el manejo sostenible de sus sistemas productivos, ya que, a través de la transferencia de conocimientos, herramientas, crédito y asistencia técnica, pueden convertir sus parcelas en modelos de eficiencia productiva y conservación de los bienes y servicios ecosistémicos.